La elección incorrecta del tipo de crédito puede costarte caro. Aquí te explicamos cuándo usar cada uno.

Capital de trabajo: para gastos que se recuperan rápido

Úsalo para nómina, inventario, pagos a proveedores o cualquier gasto operativo que se convierte en ingreso en menos de 12 meses. Plazos cortos (6-24 meses) y montos menores.

Crédito a largo plazo: para activos que duran años

Maquinaria, instalaciones, tecnología o expansión física son inversiones que generan valor durante años. Financiarlas a corto plazo genera presión innecesaria en el flujo.

La regla de oro

El plazo del crédito debe coincidir con la vida útil del activo o con el tiempo de recuperación del gasto. Nunca financies a largo plazo algo que se consume en semanas.

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